MARIPOSA
LILY: Una reflexión nacida de la observación de los
conflictos intrapsíquicos que reconduce, de su actividad
terapéutica y de la combinación con otras esencias.
Por
Susana Veilati
RESUMEN
La
Mariposa Lily se caracteriza por reconducir un distintivo estado
emocional y mental que hace sentir, pensar y decir unas cosas y
no otras a nuestros pacientes y a nosotros mismos. Aplicada correctamente
recompone una particular forma de relacionarse con el mundo afectivo.
En este artículo se hace un estudio de ello, así como
de su combinación con esencias de otros sistemas florales.
PALABRAS CLAVE: Dilema intrapsíquico - Acción
terapeutica - Combinación con otras esencias.
INTRODUCCION
La
reflexión es una tarea que todos los terapeutas florales
llevamos a cabo con cada una de las esencias florales que utilizamos.
Generalmente se inicia a partir de una lectura de lo que afirman
los elaboradores de una esencia en particular en sus Vademecums,
más lo dicho posteriormente por otros terapeutas florales.
Esta lectura habitualmente nos sugiere acuerdos, agregados, deseos
de investigar, discrepancias conceptuales e intentos de comprender
e interpretar –interpretación que siempre será
absolutamente personal- lo que el elaborador quiso decir en el marco
de aquello con lo que discrepamos conceptualmente, comprensiones
súbitas, inspiraciones lúcidas y, sobre todo, nuevas
preguntas. Respecto a mi actitud experimental, mientras estudio
una esencia la bebo si encuentro que la definición de sus
usos se adapta a una deficiencia personal.
Personalmente,
comienzo a usar una esencia del sistema de California, en este caso
la Mariposa Lily, al igual que tantos terapeutas florales, a partir
de esta reflexión sobre lo dicho por el elaborador y la lectura
de las experiencias clínicas publicadas por Grecco y Stern
–textos que sugiero como de consulta permanente. Más
tarde, cada terapeuta floral suma a estas voces su experiencia con
la esencia que lo ocupe.
La
reflexión que sigue, entonces, no hubiera sido posible sin
1) el estudio de lo dicho por los elaboradores y profesionales que
antes se iniciaron a su uso y que volcaron su experiencia en las
referencias de la Bibliografía al final; 2) el seminario
de Grecco en Madrid en el 2001 que orientó definitivamente
mi mirada hacia las profundidades de la Mariposa Lily; 3) mi observación
y experiencia de la esencia y la constancia de mis pacientes en
beberla; y 4) la reunión de todo este material y la producción
de esta síntesis. Observaréis que a lo largo del texto
que sigue me tomo la licencia creativa de aludir a los colores de
la Mariposa Lily como homenaje a su belleza y como referencia que
me servirá de soporte para entretejer a su alrededor las
cuatro aportaciones que acabo de mencionar.
LA HERIDA INTRAPÍSQUICA DE LA MARIPOSA LILY
Abro
el texto de Katz-Kaminski en la página 394 y comienzo por
leer el color de la flor
“blanca
y amarilla con puntos púrpura”
Busco
rápidamente su fotografía en el libro de Claudia Stern.
Leo a partir de la pag. 21, donde Stern vierte una importante consideración
respecto de “La importancia de los colores de las flores”.
Ver
la foto de la Mariposa Lily y leer sobre sus colores ya me informa
de algunas de sus virtudes y particularidades. La flor tiene el
aspecto de una corola abierta de tres pétalos preciosos,
redondeados, consistentes y de importantes dimensiones. Parte de
un centro amarillo que deviene rápidamente en un blanco puro
de leche. El blanco me informa que esta esencia aporta serenidad,
juicio claro y máximamente respetuoso de la identidad de
la cosa-en-sí. No obstante, entre el amarillo y el blanco
se instala una pequeña lágrima púrpura.
El
púrpura es un rojo intensísimo que se escapa hacia
el violeta profundo –“rojo que tiende a violado”,
lo define el Diccionario de uso del Español, de María
Moliner. El púrpura termina resolviéndose cromáticamente
en un violeta intenso. La flor presenta tres de estas lágrimas,
una por pétalo. Pienso que la lágrima púrpura,
color que incluye al rojo en su composición, dice algo del
orden de una vicisitud dramática y apasionada, de una “prueba”
o desafío en la vida que, gracias a las cualidades de templaza
y moderación del violeta, hace lugar a una comprensión
y sublimación de las pasiones
“El
violeta –que también lleva rojo en su composición-
atempera el dolor de las pasiones”, dice al respecto Stern.
¿Cuáles serán las pasiones inherentes a la
Mariposa Lily?. Iremos desgranándolas.
Llama
la atención la ubicación de esas gotas púrpuras
insertadas en el mismísimo límite entre el amarillo
y el blanco como si fueran un paso obligado desde la condición
de despechada melancolía que se asocia al amarillo, a la
cualidad de serena síntesis vinculada al blanco. Sin duda
que estas consideraciones cromáticas en relación a
las pasiones, resultarán apoyadas conceptualmente a lo largo
de la lectura de este trabajo.
Vuelvo a leer a Stern:
“El
violeta es color de duelo”…
¿Cuál
es el duelo que le duele a quien necesita de esta esencia? Se trata
de un duelo que sin ser trágico como el de la muerte expone
a quien lo padece al sufrimiento por una demanda que nunca podrá
ser satisfecha. Aclaremos esto a continuación.
Deseo
advertir al amable terapeuta floral que la comprensión de
este lugar psíquico de intervención de la Mariposa
Lily es de una importancia clínica excepcional y sin su entendimiento
no será posible acceder a la acción combinada de la
M. Lily con otras esencias que incluyo para finalizar este artículo
y que puede serle de utilidad en su práctica clínica.
Pido su paciencia y disponibilidad para atender al desarrollo que
sigue y que está al servicio de la penetración en
la Mariposa Lily.
La
Mariposa Lily permite la elaboración de un duelo por
la pérdida de la madre. ¿Elaboración de una
pérdida en el sentido de muerte? Tal vez, pero más
bien en el sentido de resignificación no de una muerte sino
de esa carencia inevitable que tan bien observa el psicoanalista
francés Jaques Lacan y que “se inicia” a partir
de la contrariedad del hijo que se da cuenta de que “No soy
todo lo que mi madre desea”; mientras la madre hipoteticamente
dice “Por más que ame a mi hijo siempre habrá
un margen, algo que le indicará que lo que deseo está
más allá” (afortunadamente… Lo contrario
sería la psicosis). La madre no muere, solo que mira hacia
otro lado que no exclusivamente en dirección a ese niño
que la quiere toda para sí. De ésta pérdida
es de la que hablo.
Es
justamente con este “No soy todo para mamá”,
con el que deberemos aprender a vivir para desistir del intento
de serlo todo para alguien o de que alguien sea todo para uno. Mariposa
Lily, es para la aceptación de esa falta. Porque de no reconocer
esta ausencia irremediable -por estructural- del ser humano, el
paciente –o uno mismo- quedará abrochado imaginaria
o concretamente a la madre como fuente de suministro, esperando
recibir “de ella”, o de algun otro/a sobre el que deposite
su afecto, eso que nadie puede dar: TODO.
“Más
teta, más, dame más, continúa dándome
que aun no es suficiente…” Difícil de gestionar
aunque necesaria es la resignación que procura esta esencia
que permite que “Te ame aun sabiendo que no me vas a dar todo,
dijo Grecco en el Seminario que impartiera en Madrid, Lirio Mariposa
es la sanadora del amor, me empuja al amor, a dar y recibir, a sabiendas
que no me lo vas a dar todo”. Este comentario despertó
mi comprensión de la acción terapéutica de
esta esencia.
La
Mariposa Lily es entonces, para renunciar a lo imposible que imaginas
como posible: que alguna vez alguien te dé todo lo que necesitas.
¿QUÉ DICE EL PACIENTE QUE PRECISA DE ESTA
ESENCIA?
Francamente
no conozco a nadie que no padezca, en menor o mayor medida, de este
sufrimiento intrapsíquico que condiciona nuestro estilo de
aproximación y demanda de amor, nuestra capacidad de sentirnos
nutridos, a gusto, de recibir y quedarse con lo recibido, de concebir
el mundo como un sitio menos árido, más acogedor,
de disminuir el volúmen del insistente deseo de algo imposible.
Si hay algo que la esencia procura, bebida por no menos de año
y medio a dos años, es la independencia de toda “fuente
de suministro” que aboque al sujeto a ese lugar de necesidad-dependencia
no elaborada, que lleva a que establezca relaciones menos amorosas
por más exigentes de algo que no es pasible dar ni recibir.
Todo o nada, parecen decir estos pacientes.
Mariposa
Lily es de la quinta de Chicory, Heather, Bleeding Heart, y probablemente
Milkweed.
Su
administración conjunta es interesante, dependiendo si presenta
una u otra de las sintomatologías emocionales, mentales o
físicas de estas últimas. Por esta cualidad nuclear
y estructural que reconduce la Mariposa Lily, y que acompaña
al conjunto de síntomas (síndrome) de estas otras
esencias, es que suelen diagnosticarse juntas en un mismo paciente.
Por ejemplo, las pacientes
“Chicory y Mariposa Lily”
es
decir, donde estas dos complejidades aparecen asociadas, son muy
habituales en la práctica. Chicory dice, entre otras cosas,
“Te doy para sentirme generosa y mostrarte mi sacrificio esperando
que tu te percates de este desprendimiento para que cuando yo pueda
necesitar algo de ti, a ti no te quede más remedio que dármelo”.
Culpa, chantaje y manipulación -malas palabras, pero no debiéramos
perder de vista que trata de un desesperado pedido de relación-
es el complejo que aborda esta esencia cuya ingesta procura la aparición
de la virtud opuesta: la generosa facilitación por nuestra
parte de la independencia y autonomía a nuestros seres queridos.
Cuando
se combina con la Mariposa Lily, esta última apoya eso en
que también incide Chicory y que en ambas es la renuncia
a la dependencia del otro, en el caso de Chicory, y a lo imposible
de recibir, en el caso de Mariposa Lily.
Ni
qué decir de la combinación
Corazoncillo
–Bleeding Heart- y M. Lily
que
describe un estado en el cual, debido a una pérdida amorosa,
ese talante de “carencia de fondo maternal” –que
repitamos, es natural e inherente a la condición humana,
no estamos hablando del estado Evening Primrose o Algodón
donde sí hubo desamparo concreto- es dramáticamente
proyectado sobre el amante y activado por su privación. El
amante así, pasa a ser el depositario de esa carencia inevitable
que deviene insufrible por estar tan patentizada en el otro, tan
visiblemente puesta fuera de uno mismo. El otro deja de ser quien
es para ser la causa de eso que no tiene que ver con él porque
ya tuvo lugar hace demasiado tiempo sino con “otra”
y que además es estructural del ser humano. Lo imposible
toma el lugar del amor; la insatisfacción será la
condena. Cuántas tragedias de amor se construyen sobre la
caída de la ilusión de “Al fin te he encontrado.
Tu sí eres todo para mí. Tu sí colmarás
este vacío que es agujero que nada retiene”…
Es justamente por esto que la
Mariposa
Lily combinada con Walnut
-que
favorece la autonomía y desinclusión del medio familiar-
es una aleación casi imprescidible para el tratamiento de
la anorexia y la bulimia. Mujeres (y hombres) con un agujero que
nada retiene porque su deseo tiene como objeto nada, lo que falta,
lo que no es posible recibir. No obstante sugiero que dicha combinación
sea administrada por un tiempo importante, nunca menor a un año,
ya que los síntomas pueden recuperar su fuerza cuando se
interrumpe su ingesta si no han “calado hondo” sus propiedades
terapéuticas. Tiene lugar allí algo similar a lo que
sucede con el tratamiento de la impaciencia, que aborda la Impatiens
de Bach, retorna tan a sus anchas si no se bebe esta esencia por
un tiempo importante.
Es
también interesante la asociación de
Mariposa
Lily y Heather -Brezo-
-la
esencia que opera sobre ese autocentramiento (egocentrismo, narcisismo
negativo) que impide al sujeto hacerle un espacio de escucha a su
interlocutor, y claro… se queda solo, o con esa característica
floritura de síntomas físicos que agravan aun más
su comunicativa obsesión por sí mismo y que lo aturden
tanto como su discurso siempre autoreferido. Personalmente observo
que dicha combinación floral potencia extraordinariamente
la acción de descentramiento de sí, que procura Heather.
Recordemos lo dicho anteriormente respecto a la estructura que trabaja
la Mariposa Lily: la insatisfacción y el desamor a la que
aboca la búsqueda de la fuente de suministro TOTAL. Las dos
comparten esa cualidad de oralidad que Heather destina a la palabra
o al cuerpo y Mariposa Lily al desamparo que pide más de
lo imposible. La cualidad de receptividad del otro que desarrolla
la Mariposa Lily maximiza la cura de esa “atención
obligatoria”, dice Orozco, que Heather impone en el marco
de sus afectos… y de su cuerpo.
Me
pregunto
¿Y
con Hinahina, del sistema de Hawaii?
la
esencia, que a decir del Dr. Grecco en su amable correo del 11 de
julio de 2002 “Trabaja, en la mujer, la relación con
el padre y con los hombres. Sana los restos emocionales de experiencias
de dolor con los hombres significativos en la vida de una mujer.
Da seguridad, firmeza y determinación asi como una gran capacidad
para comprender Qué quieren los hombres. Es una gran sanadora
de la histeria, del sometimiento y la dependencia pero esencialmente
ayuda a la mujer, al igual que el Heather, a elegir bien sus relaciones
de afecto y de amor, es decir, en una mujer la ayuda a darse cuenta
cuando un hombre es significativo y benéfico en su vida.
Esto lo hace porque limpia los restos transferenciales que le impiden
ver bien al hombre que aparece en su vida... o desaparece.”
No
he podido resistir la tentación de hablar de Hinahina. Hace
años que buscaba una esencia “sanadora de sustrato”
de lo que técnicamente se da en llamar síndrome histérico
-a pesar de este nombre tan altisonante nunca perdamos de vista
que Histeria es solo una clasificacion nosográfica de la
psiquiatría y que no dice nada de la especificidad de ese
paciente en particular aunque sirva para entendernos en un texto
o una disertación.
Continuando
con la Hinahina, no puedo ocultar mi entusiasmo ante una esencia
que se postula como capaz de actualizar en la mujer la capacidad
de elegir en general y en particular a un hombre; que abra a la
pregunta por la diferencia ¿Qué quieren los hombres?;
que le permita ver y escuchar más a quien tiene enfrente
que a un personaje de su fantasía constituído por
restos transferenciales (retazos de los hombres de su familia, especialmente
el padre). Me parecería, y estoy investigando en este sentido,
un complemento “de base” para Corazoncillo –Bleeding
Heart-.
Queda
pendiente algun trabajo de investigación de Hinahina combinada
con Mariposa Lily.
El
violeta que forma parte de esa composición púrpura,
se asocia también con el
espiritualismo afectado
por
importantes restos emocionales sin elaborar, Wilber diría
“…de residuos no elaborados de los niveles 2º y
3º”. (Acoto esto para quienes hayan leído la obra
de Ken Wilber o la relación que establezco entre su trabajo
y las esencias florales en mi primer libro).
¿Y
bajo cuáles formas se presenta la necesidad de Mariposa Lily?
¿qué vemos entonces? Amigos, conocidos y pacientes
que acuden a consulta en crisis con su grupo espiritual porque depositaron
expectativas “de hijo”: “En este grupo, al fin
encontraré ese clima maternal que necesito”, parecen
decir. Este ha sido uno de mis padecimientos personales, lo conozco
bien.
Pero
no solo Mariposa Lily opera sobre este costado “dependiente
del suministro afectivo de un grupo espiritual”. Es también
una actitud hacia la práctica de ejercicios espirituales,
que se encara con la exigencia de sentir algo que, y utilizan estas
palabras: “Los colme”, “Los llene” “me
alimente”. La espiritualidad no colma, brota; no viene de
arriba (del cielo cristiano) sale de dentro. De esta forma, la búsqueda
del Alimento Sagrado, que se nutre de un motor interior, de una
autogestión, es asimilado a la idea de “teta espiritual”.
Es cierto también, que hay grupos que fomentan este estado
de dependencia: dan a sus miembros trabajo, créditos, albergues,
comida… Wilber se refiere a ellas como los grupos espirituales
del fulcro 4º. (No estoy haciendo referencia al favor circunstancial
y casi aislado que uno le hace a un Compañero, a un Amigo,
a un Hermano).
Esta
actitud condena al buscador a la migración de grupo en grupo
buscando comida fácil. Es importante entonces asociarla,
si corresponde, a la
Amapola
-California Poppy-
que
trabaja a su vez aquietando la golosa avidéz de más
y más experiencias.
¿Y Mariposa Lily con Milkweed?
Mi
exploración con Milkweed es la de haberla suministrado a
exdrogodependientes y exalcohólicos, a pacientes borderlines,
con trastornos de la personalidad y a pacientes con graves desórdenes
alimenticios (me falta más experiencia con estos últimos).
Indefectiblemente, en todos los casos, he llegado a su administracion
conjunta a Mariposa Lily en buena parte del tratamiento. Milkweed
es para la dependencia extrema, más extrema que todas las
vistas hasta ahora, y que la hace apta para tratar a esos pacientes
fundidos con el clima emocional materno, con un importante grado
de indiferenciación de la madre –el drama del paciente
psicótico y borderline- que luego reeditará en la
dependencia de otros paraísos artificiales o de instituciones
que se haran cargo de él como si fuera un niñito.
Búsqueda que recuerda a la de Evening Primrose y Algodón,
con quienes Milkweed comparte aun más identidad terapéutica
que con la Mariposa Lily. Entonces ¿Para qué la administración
en estos casos de Milkweed con Mariposa L.?. Para dar respuesta
a esta esta cuestión no podemos sino iniciarla por una observacion
sobre
Mariposa
Lily y Sunflower
Todo
lo que pueda decir de Sunflower seguramente será insuficiente.
Sunflower es la esencia de la “Individualidad radiante”,
así lo afirman Grecco y Espeche. Esta importante aseveración
debiera darnos motivos para pensar en sus fundamentales -en el sentido
de fundacional- efectos en nuestra práctica clínica.
Pero agreguemos otras interpretaciones de los mismos terapeutas
florales:
“Promueve
la fuerza radiante de la individualidad”
“Aprender a buscar la verdadera identidad…”
“Afirmación Positiva: Soy la fuerza de mi sol que se
expande”.
Por
supuesto que estos autores asignan, en la misma línea, otros
efectos terapeuticos más precisos: “Resolver conflictos
con figuras paternas” “Yo desequilibrado en exceso..
o por insuficiencia…” “Agresividad, egoísmo,
egolatría, falta de personalidad, orgullo, problemas con
la autoridad, vanidad, baja autoestima”.
Coincido
ampliamente con tan importantes observaciones. Pero qué tenemos
aquí sino un efecto terapeutico que se podría resumir
en que Girasol, Sunflower, es para el desarrollo de la sensación
de identidad, es decir, del proceso de llegar a nombrarse “Yo”
y sentir que uno es diferente a “Tu”. Sunflower es una
esencia de “Construcción de estructura del Yo”,
en el sentido del psicoanálisis evolutivo (Kernberg y Blanck
& Blanck) Dicho de otra manera, una esencia para acometer el
proceso de separación-individuación en ese punto donde
todos los pensamientos y emociones estan presentes y son muy conscientes
pero no se sabe del todo a quién pertenecen, es decir, existe
una fusión entre el sí mismo y el padre, por ejemplo.
Esto justamente es lo que hace decir a Grecco que Sunflower es para
ir desarticulando esa extraordinaria identificación con el
padre que no le permite al hijo que la sufre el ser de otra manera
sino como papá. La forma de afirmarse en el mundo de ese
hijo está muy ligada a una identificación con el padre
cuestión que abre a la pregunta ¿Dónde terminas
tú y comienza el deseo de tu padre?. Importantísimo
entonces será el abordaje de esta temática en consulta
y de la combinación de Sunflower con Walnut.
Con
Mariposa Lily, a mi entender, sucede algo muy similar, no solo será
una esencia para la “resignación de la pérdida
de lo inevitable” sino para despejar lo que desea el niño
o la niña, del deseo de la madre… y esto es también
una cuestión estructural, de construcción de estructura
del Yo. Mariposa Lily parece la versión femenina de Sunflower.
“Yo
soy yo y tú eres tú”, reza la máxima
gestáltica de Fritz Perls. Un Mariposa Lily equilibrado dirá
“Yo soy yo, mamá, porque tú eres tú.
Y aunque de vez en cuando desee lo que tú para atraerte a
mi órbita de influencia, y aunque de vez en cuando me coloque
en ese lugar de ser solo lo que tu deseas madre, tú eres
tú y yo soy yo”.
Retomemos
aquello de la combinación de M. Lily con Milkweed a la luz
de lo dicho a partir de allí. Qué es la dependencia
sino, entre otras cosas, la espera prolongada en el tiempo y focalizada
en un sujeto, cosa o substancia, de aquello que no viene. Sea esto
el Paraíso (y la vía regia de acceso inmediato a él
son las drogas, la heroína especialmente, todos los derivados
del opio y esa síntesis moderna llamada MDMA o Éxtasis),
sea la ilusión de la total satisfacción. Ambos, paraíso
y plena satisfacción, recuerdan a esa fusión somatopsíquica
con la madre acaecida durante la gestación y los primeros
meses de vida. Es exactamente en este punto donde la dependencia
del paraíso que ayuda a resolver Milkweed puede a su vez
verse apoyada por la acción de “diferenciación
de la madre” que la Mariposa Lily promueve en la misma línea
que Sunflower la promueve desde la diferenciación del padre.
¿CÓMO
SANA LA MARIPOSA LILY?
Decíamos que Mariposa Lily es para la lúcida y desapegada
aceptación de esa pérdida que consiste en la percatación
de que mamá se interesa por otras cosas, personas y vocaciones,
que solo aquella de ser “Mi mamá solo mía y
que me mira solo a mí”. Por ejemplo: se interesa por
papá y/u otros hombres, por su trabajo, por los otros hermanitos,
está, además, inmersa en su conflicto (mamá
también tiene su neurosis)… Mamá, además
de mi mamá, es una mujer diferente a “mi mamá”.
Diríamos entonces que
un
Mariposa Lily positivo
es
quien puede estar con su mamá mientras está con la
mujer que es su madre. Mujer que tiene amigos, que se equivoca,
que hace el amor, que a veces siente placer o no lo siente, que
tiene mal humor, que acaricia o no, que está enferma o lúcida,
en fin… una MUJER. Es interesante hacerles notar a los pacientes
la escasa o ninguna cantidad de veces que han pensado o no en sus
padres como un hombre y una mujer. Es como si ese hombre y esa mujer
solo fueran “mis padres”.
A
MODO DE CONCLUSIÓN
Quien
ha tratado con esta esencia seguramente ha observado en el paciente
la suavización y templanza del discurso que se opera cuando,
pasado un tiempo importante de ingesta, hace referencia a sus padres.
Puede hablar con y de su madre como una mujer.
Solo
así, viendo en su madre a la mujer, es que ese hombre-nene-de-mamá
que necesita Mariposa Lily podrá pasar (amar) a otra mujer.
O que esa mujer podrá recorrer el camino de ser hija-de-mamá
a madre.
Gracias
por tu atenta lectura.
Bibliografía